Paula Irene del Cid Vargas / laCuerda

Los espacios seguros y relajados permiten pensar en el proyecto de vida, analizar la realidad y definir posibles caminos para concretar el proyecto. Eso sucedió durante tres encuentros con jóvenes convocados por la Red por los derechos de la niñez, adolescencia y juventud de Chimaltenango -Red Naj, Chimaltenango-, realizados entre  julio y agosto de 2022, que responden a una propuesta teórica y política crítica y a una metodología que parte del supuesto de que para que se den condiciones simbólicas y materiales para poder vivir su sexualidad de forma libre, consciente, con responsabilidad afectiva, como parte de un proyecto político que reproduce los principios del Buen Vivir, es necesario discutir con diversidad de sujetos la posibilidad de que existan formas de vivir integrales y cooperativas. 

Observando cuerpos, construyendo el Buen Vivir

Realizamos los encuentros en el marco del Observatorio de la Dignidad impulsado desde la Asociación Feminista La Cuerda. Para nosotras el Observatorio es el conjunto de instancias, estructuras y acciones que permite obtener una visión amplia del desarrollo de determinados fenómenos y acontecimientos sociales; se ubican en los campos de la formación, la reflexión, la comunicación y la acción estratégica. La observancia es una acción política que requiere formación y análisis sistemático y permanente, lo que contribuye a definir acciones políticas en otros campos.

Como Asociación Feminista nos interesa motivar la observancia sobre al menos dos ejes: sexualidades – tierra y territorios. Y sobre estos ejes observar y analizar propuestas emancipadoras en términos de convivencias dignas y bien común; así como violencias y opresiones. Para observar nos situamos desde lo local, lo individual, lo colectivo, el pensamiento crítico, la defensa del territorio y desde pensar al cuerpo como territorio. Con la observancia proponemos que se puede desarrollar conocimientos que fortalecen la acción personal y colectiva, organizada y transformadora para la construcción de una vida digna, plena, saludable y en armonía entre personas, entornos y cosmos; construir sujetos individuales y colectivos que se fortalecen y organizan para actuar transformativamente; y desarrollar capacidades de comunicación para la emancipación.

Observando cuerpos, proyectando el buen vivir

Con este tipo de ejercicios se contribuye a la elaboración de referentes sociales y culturales de lo que significa ese Buen Vivir en la vida cotidiana en contextos particulares; implica también contrastar esos significados con las realidades de las personas, en las que irrumpen violencias y dispositivos de control social ejercidos sobre sus cuerpos. Violencias y controles que toman la forma de mandatos religiosos, normas heteropatriarcales con matices religiosos, militaristas, racistas que se ejercen por actores de su entorno familiar, laboral, educativo comunitario o de las iglesias. 

Quiénes y cómo

En los encuentros participaron doce mujeres y diez hombres que se identifican como mayas de los pueblos Kaqchikel y K’iche’ (10) y mestizas (10) que residen en Chimaltenango, de edades que oscilan entre 13 y 32 años. Las y los jóvenes venían de Chi Xot (Comalapa), Iximche’ (Tecpán), San Pedro Yepocapa, Parramos y B’oko’, (Chimaltenango). La condición etaria y el contexto del departamento de Chimaltenango, referente territorial donde transcurre la vida de las y los jóvenes participantes definieron el tipo de experiencias, conocimientos y saberes compartidos. 

Provienen de distintos tipos de estructuras familiares: nucleares, extendidas, mono-parentales; también participó un grupo de jóvenes mujeres y hombres que vive en una Casa Hogar. Algunas participantes tienen una práctica sistemática de pensar de forma crítica sobre sus contextos y los mandatos sociales; para otras fue su primera experiencia para hacer este tipo de reflexiones, lo que planteó retos metodológicos para el abordaje de los temas y las discusiones.

Objetividad situada, pensamiento estratégico

Uno de los conceptos trabajados fue el de Epistemología, explicando que se refiere a los métodos en los que se genera conocimiento, de tal forma que el conocimiento que se produce y las formas en que se genera dependen de nuestro paradigma, del modelo de comprensión del mundo.  Creencias, valores, lo que consideramos normal o aceptable o no, así como lo que interesa conocer, las formas, métodos de conocer y el conocimiento que se produce también están configurados por el tipo de cosmovisión que tenemos, es decir de cómo nos lo explicamos. Lo que pensamos, hacemos y deseamos en torno al cuerpo y la sexualidad depende del paradigma desde el cual comprendemos el mundo y sus relaciones. Depende de este paradigma también cómo nombramos el proyecto de vida, las situaciones, realidades deseadas y objetivos a alcanzar, todas dependen del lugar desde el cual nos posicionamos para proyectar ese lugar imaginado.

Así, la objetividad consiste en saber, reconocer y comunicar los lugares conceptuales o teóricos desde los cuales nos posicionamos para analizar un aspecto de la realidad. 

De acuerdo con la propuesta elaborada en la Asamblea Feminista, la ruta para alcanzar el objetivo es: 

  • Reflexionar lo que deseamos 
  • Analizar cómo estamos, examinando las problemáticas 
  • Discutir cómo se quiere llegar 

Para discutir el proyecto político de vida presenté varias perspectivas: enfoque de los derechos humanos, que, aunque tiene un carácter liberal y humanista, su lenguaje se encuentra muy difundido y para fines prácticos, sirve para construir referentes y confrontar corrientes conservadoras y fundamentalistas que se oponen a las libertades de las personas, particularmente en relación con su cuerpo. Con la intención de contar con perspectivas integrales de la vida y sobre el cuerpo y la sexualidad, me apoyé en los documentos elaborados por la Asamblea Feministas y por La Cuerda, planteamientos sobre el Buen Vivir discutidos en la Confluencia Nuevo B’aqtun y la perspectiva taoísta que concibe la energía sexual como energía vital. Para el análisis de los contextos y las violencias que experimenta la juventud se hizo referencia al concepto de orden social. Los sociólogos Berger y Luckman, plantean que en los procesos de socialización internalizamos creencias, formas de comportarnos, normas que se establecieron antes de que naciéramos y que se convirtieron en hábitos. La identificación de comportamientos y creencias internalizadas que reproducen órdenes sociales de dominación y explotación es un paso inicial para definir acciones transformativas.

Construcción situada de los derechos sexuales y reproductivos (Chimaltenango)

Derechos identificados por jóvenes mujeres y hombres de Chimaltenango

Derechos sexuales Derechos reproductivos
  • Acceso a la información en centros educativos
  • Derecho a decidir cuándo tener una relación sexual
  • Derecho a poder hablar entre esposos
  • Derecho a decir que no
  • Tener una vida sexual libre, segura y placentera, en su momento
  • Decidir sobre mi cuerpo y sexualidad 
  • Derecho a mi intimidad, a mi privacidad 
  • Contar con información sobre derechos sexuales utilizando mi idioma materno, en este caso el idioma kaqchikel
  • Reconocer que el cuerpo y el sexo no son pecados, sino que son parte de la vida
  • Decidir con quién tener una relación, a la libertad sexual, que sea libre de violencia
  • No ser rechazadas o ser discriminadas por quién somos, o por con quién elegimos estar, es decir el derecho de libertad de elección sexual
  • Derecho a poder conocer mi cuerpo. Es importante darnos permiso para hacerlo, con tanto prejuicio y tabú, es difícil, si yo no lo conozco, no puedo darme esa la libertad
  • Decidir en qué momento quiero tener relaciones sexogenitales 
  • Acceso libre a método anticonceptivos, quiere decir tener información sobre los mismos y a recibir orientación sobre su uso
  • Acceso a servicios y atención médica
  • Derecho a que se me brinde orientación 
  • Decidir en qué momento quiero empezar a tener vida sexual activa 
  • Tener el tiempo y el espacio para decidir, de manera libre, cuando ser madre o padre y poder cuidar mi cuerpo
  • Derecho a una vida sexual placentera y poder tener hijos o no sin ser juzgadas por las decisiones que tomamos
  • Que se acepte todo tipo de familia, sin prejuicios

El Buen Vivir, aquí y ahora

Para describir el Buen Vivir se invitó a que cada participante hiciera una ilustración de cómo sería y luego compartiera lo que representó. Lo compartido se organizó de acuerdo con las dimensiones que usamos en la Asamblea Feminista: Organización social y política, dentro del cual incluimos la sexualidad; Cuidado de la Red de la Vida; y Simbólico emancipador.

Violencias 

La familia, la escuela y las iglesias son los espacios en los que la juventud vive violencia, siendo así las instituciones de socialización primaria donde experimentan distintas expresiones de control sobre sus cuerpos y sexualidades:

  • Violencia psicológica “los traumas que se van viviendo desde la niñez, la adolescencia y la edad adulta” son violencias asociadas al proceso de socialización de lo que significa llegar a ser mujer, que en los pueblos originarios significa aprender a cocinar, limpiar, etcétera. 
  • La violencia verbal y simbólica: “cuando una quiere expresarse y nos dicen que no vale lo que una dice, cuando quieren abusar de una y una dice que no y la palabra no vale.
  • Violencia física que “se da a través de los golpes de un hombre a una mujer, en todo el cuerpo por los hombres, pueden ser visibles o no visibles.”
  • La valoración social de las mujeres únicamente a partir de la maternidad se identifica como violencia, también cuando “Se nos dice “si das hijos, sos mujer, y si no, no vales” se nos vulnera nuestro derecho a decidir.

Vivencias cotidianas

desconocido.pngEn los espacios públicos, las jóvenes se ven expuestas a la mirada vigilante de sus cuerpos, cuando se juzga la vestimenta que eligen usar y las partes del cuerpo que dejan al descubierto

La vigilancia sobre nuestras piernas, sea que usemos un jeans, faldas largas o cortas, ahí hay abuso porque nos dicen que provocamos a los hombres. También se hace sobre nuestros pechos, incluso cuando se da de mamar, y se acusa de exponernos, eso es una violencia hacia las mujeres.

La sensación de ser vigiladas y juzgadas abarca su expresión corporal asociada a la manifestación de sentimientos y emociones:

Con las experiencias que vivimos, vamos explorando nuestras emociones, las cuales expresamos ante los acontecimientos en nuestro diario vivir. Cuando mostramos nuestras alegrías en la calle, sentimos que se nos juga y entonces sentimos esa falta de libertad.

Refieren comportamientos relacionados con la apropiación corporal de los hombres hacia las mujeres: acoso callejero, que se expresa en miradas indeseadas y tocamientos por desconocidos, también reconocen gestos de apropiación corporal cuando “un hombre va con una pareja y ve a otro hombre, la toma por la cintura para señalarle que somos de su propiedad. Se nos violenta cuando un hombre nos hace sentir como si fueramos de su propiedad. 

Otra forma de violencia sexual que refieren es la falta de interés por su placer “estando en pareja, el hombre busca únicamente su placer y no el de la mujer. Termina, sin cuidar que la mujer haya terminado” (haya tenido un orgasmo).  En general “se nos ve como objeto sexual, las mujeres tenemos sentimientos y eso debería respetarse”. 

Violencias hacia los hombres

Los hombres refieren que los únicos lugares en los cuales se sienten seguros son en la intimidad de su habitación y en algunos espacios de acompañamiento con guías espirituales mayas. 

Hacen alusión al proceso de “convertirse en hombres”. Y consideran que reflexionar desde el cuerpo y las violencias es complejo porque en los pueblos originales hay ciertos rituales para hacernos “hombres”. Se dice que eres hombre si puedes cortar y cargar una cantidad de leña y si ya haces esas cosas, ya sos hombre y te puedes casar.  La identidad masculina se construye en contraposición a la de las mujeres, y manifestar emociones asociadas a lo femenino se castiga con burlas, así que “solo expresamos las emociones cuando nos sentimos en confianza”

La “visita a prostíbulos” como forma de iniciación sexual, es una práctica común reportada por hombres mestizos que los jóvenes kaqchikeles refieren que se ha ido introduciendo en las comunidades. Es una práctica que se constituye en un ritual de paso para convertirse en hombre Los jóvenes hablan de esta experiencia de forma crítica, ubicándola como una práctica violenta y de riesgo para su salud.

El autoplacer, reflexionan, es un tabú, ya que se concibe como pecado: “tenemos el chip que nos dice ‘no lo hagás, es shuco’ y da vergüenza”. Reconocen que a diferencia de las mujeres, los hombres tienen permiso social y condiciones para tener intimidad consigo mismos y explorar su cuerpo y por eso “nos conocemos más, tenemos posibilidad del autoplacer personal, nos tocamos y excitamos”. También refieren el miedo a ser cuestionados por la pareja mujer cuando presentan impotencia y sienten que se les cuestiona su virilidad, elemento de prestigio que queda en riesgo si esta condición se conoce en el espacio social.

La reflexión autocrítica de los jóvenes también está presente en el grupo: 

  • Los hombres estamos formados en un sistema patriarcal, tenemos una perspectiva machista, que se expresa en la comprensión del placer como si fuera sólo una experiencia física. 
  • Los hombres reproducimos la violencia desde tiempos inmemorables. Sabemos que nos corresponde deconstruirlo porque habita en nuestro cuerpo y nos expresamos con violencia. Como jóvenes nos corresponde vernos como personas no acabadas, construidas histórica, cultural y políticamente, lo     que significa que nos atraviesan ciertos dolores y violencias, sabemos que nos traspasa un sistema de dominación múltiple, no es únicamente lo económico. Al reproducir estas múltiples formas de dominio, de forma constante, somos actores de ella y aunque sea inconsciente, nos corresponde deconstruirlo durante toda la vida

Violencias hacia la disidencia sexual

Los jóvenes identifican que la hetersexualidad genera estereotipos sobre cómo establecer vínculos afectivos, a través de distintas instituciones

  • Tenemos estereotipos implantados de cómo se establece una relación afectiva y tenemos interiorizada la idea de que si queremos una relación, ésta debe establecerse únicamente entre una mujer y un hombre. Los grupos conservadores, en el espacio de la casa o en la iglesia, nos educan para que pensemos que sólo podemos establecer relaciones hombre – mujer. Cuando en la casa, se dan cuenta de que una persona es gay o lesbiana, lo que hacen es “intentar enderezarla”, lo que resulta muy violento para la persona.
  • La disidencia sexual, expresiones corporales que se alejan de los comportamientos sexuales considerados “adecuados” están presentes en los pueblos originarios
  • En nuestro pueblo (Comalapa) existe una comunidad LGTBQ que cada vez se manifesta más abiertamente. Observamos que cuando un hombre es gay y muestra su deseo a otro hombre, enfrenta discriminación, que empieza con la familia y los amigos en su comunidad. Los prejuicios se expresan con bullying, señalando su forma de hablar, vestir o caminar. En la escuela se les excluye de los grupos de trabajo, se le empieza a aislar y  enfrentan desempleo, destierro. Empieza desde la propia casa, le dicen ‘por qué sos así, salite de la casa’. Tienen suerte si tienen una persona que los deje estar en su casa y así empiezan a convertirse en nómadas y migrantes.
  • El Estado también discrimina, está establecido y montado sobre la discriminación, al considerar legal únicamente el matrimonio heterosexual, deja sin garantías a las personas que no acatan las normas sexuales. El Estado de Guatemala ha generado normas que van en contra de todo tipo de diversidad y particularmente de la diversidad sexual.

Esa es la afirmación con la que se comparte un análisis crítico sobre el modelo occidental sobre como ser de la comunidad LGTBI:

  • Aquí en Guatemala, y en Comalapa, la comunidad LGTBI está creciendo, pero con la tendencia a adoptar patrones que vienen de otros países. Todavía no se observa que la comunidad gay indígena pueda expresar su sexualidad de forma libre. Se tiene un referente occidental de lo lésbico o gay. El referente de lo gay también es un hombre macho, hétero, con el pecho plano. Con ese referente vamos adoptando, de forma consciente o inconsciente, un patrón a seguir para ser hombres o mujeres para ser homosexuales, lesbianas, transexuales o bisexuales.
  • Lastimosamente en nuestro país se nos imponen esos patrones occidentales y los adoptamos para sentirnos parte o de, identificarnos con ellos. Cuándo vamos a ver una mujer indígena portando su indumentaria siendo lesbiana.

Estrategias para construir la realidad soñada

Las propuestas de acción o caminos a seguir para construir el Buen Vivir se refieren al cuerpo, las relaciones y la naturaleza, y se mantienen en la definición de acciones, plantean que las acciones hay que hacerlas con las personas, con las familias y colectivos; también hacen referencia a espacios comunitarios. Las estrategias organizativas y comunicacionales se mencionaron de forma sistemática por los cinco grupos en los que se dividió el trabajo. 

Contenidos 

  • Desmontar los estereotipos occidentalistas que generan morbo del cuerpo y la sexualidad 
  • Reconocernos y aceptarnos tal cual somos (personas morenas, bajas, sin vello en el rostro); romper los estereotipos occidentales de belleza 
  • Rescatar aquellas prácticas que nos sean útiles. No perder las de nuestras raíces 
  • Recuperar la concepción ancestral de la menstruación como algo natural y sagrado 
  • Desmontar el estigma sobre la sexualidad, nombrar las partes de nuestro cuerpo; aprender a enseñar a los niños sobre el consentimiento y la capacidad de elegir sobre el mismo. Enseñarles sus derechos sexuales y reproductivos
  • Promover relaciones de respeto del cuerpo y el autocuidado, pues el amor propio es crucial 
  • Romper con el militarismo y con las ideas capitalistas con las que crecimos

Cuidado de la naturaleza 

  • Lograremos construir un mundo más verde por medio de la siembra de árboles y adoptar prácticas más verdes 
  • Generar estrategias y mecanismos para la recolección de basura con el propósito de facilitar el desecho de basura colectiva de manera responsable
  • La concientización de los niños sobre la importancia del reciclaje. Esto debido a que los menores imitan los hábitos de los padres por lo que para romper el ciclo es necesario darles conocimientos sobre cómo desechar de una manera responsable y distinta a la que conocen. 

Cambiar imaginarios y generar otro tipo de relaciones

Con las personas:

  • Generar conciencia, fortalecer la responsabilidad con jóvenes
  • Las y los jóvenes al centro de la organización y la generación de conciencia 
  • Necesitamos generar conciencia para que las personas sean conscientes de su responsabilidad con la creación de una mejor sociedad 
  • Comenzar a fortalecer la responsabilidad propia para construir el cambio 
  • Generamos estrategias focalizadas en la persona individual. Estas son: cultivar el amor propio, buscar maneras de ayudar e informar a las personas alrededor nuestro, asistir a los espacios de concientización y formarnos constantemente

Redes de cuidado

  • Generar espacios en donde no se nos haga sujeto de burla o exista un estigma alrededor de la forma de nuestro cuerpo o por nuestra forma de ser. Esto es importante porque cuando recibimos burlas comenzamos a adoptar maneras de ver la belleza que son dañinas para nosotros. Por otro lado, es importante generar espacios seguros de convivencia para la comunidad LGBTI.
  • Estrategias enfocadas en la familia para la construcción del mundo que queremos como primer punto. Nosotros consideramos que es importante fortalecer una buena formación desde casa ya que es la primera forma de educación a la cual tiene acceso en su vida un niño. También la generación de ambientes familiares donde exista una comunicación abierta con las y los niños la cual genere un ambiente de confianza y así se promueva la resolución de problemas de manera efectiva.

Organización

  • Para lograr el mundo que soñamos debemos tener participación, organización y un apoyo comunitario, sumergirnos en todos los aspectos políticos. Esto con el propósito de formular una propuesta colectiva política y llegar a influir dentro de organismos políticos más grandes. No podemos depender de otras organizaciones, estas nos pueden dar ideas y herramientas, pero es necesario organizarnos por nuestro lado
  • Informar a personas, generar espacios de aprendizaje y educativos para solventar la carencia de las escuelas del país, generar campañas colectivas

Estrategias de comunicación

Todo esto es parte de sembrar conocimiento y cambio desde nuestros espacios. Generar foros y espacios intercomunitarios es de suma importancia para cumplir nuestras metas. Realizar talleres, foros, programas radiales con cobertura nacional e internacional, elaboración de videos para compartir en redes sociales.

Los espacios de confianza permiten cuestionar violencias normalizadas, abren paso a la creatividad, y a poder vislumbrar caminos que nos llevan a realidades en las que las juventudes tienen espacios propios y sus propuestas se escuchan. Se constituye una sociedad Ütz’ K’aslemal con cuerpos y sexualidades plenas. 

 

 

 

 

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